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jueves, 1 de mayo de 2014

¿Feria del Libro o del Gobierno? ADP, Diputados y Ligia Amada Melo, cuestionan "casetas lujosas" en la Feria del Libro

 ADP, Diputados y Ligia Amada Melo, cuestionan "casetas lujosas"
en la Feria del Libro


 Escrito por: Rosario Espinal
LA AUTOR es socióloga, politóloga y profesora universitaria. Reside en Santo Domingo.

El Estado y la cultura se fundamentan en nociones contradictorias. El Estado es regulador y ordenador de la sociedad; es el ogro filantrópico en palabras de Octavio Paz. La cultura, por el contrario, es expresión de la diversidad, la creatividad, la imaginación, la utopía, las esperanzas y desesperanzas del pueblo.

Sólo a veces, raras veces, encuentran el Estado y la cultura un espacio para convivir en armonía, y la razón es simple: el Estado está compelido a homogenizar una supuesta esencia nacional, una supuesta historia común, mientras la cultura busca las formas de deshilar los entornos de la nación para hilvanar en la creatividad y el conocimiento sus diversas manifestaciones y potencialidades.

El Estado se asocia con mandar, tiene incluso la capacidad de reprimir y matar. La cultura, por el contrario, asume la estética, el cuestionamiento, la irreverencia. Por eso el Estado y la cultura transitan por carriles diferentes.

Esta naturaleza disímil debería indicarnos que lo aconsejable es mantener independencia entre el Estado y la producción cultural.

Pero como el Estado capta tantos recursos del pueblo, existe la inclinación a pensar y postular que le corresponde promocionar la cultura, que la producción cultural será más rica y estable si el Estado se involucra, que las instituciones culturales sólo se sostienen si el Estado las mantiene.

No son argumentos a ignorar. Ciertamente el Estado acapara muchos recursos, y por tanto, tiene la capacidad y responsabilidad de ofrecer financiamiento a las instituciones culturales, igual que hace en otras áreas.

Pero el papel del Estado en la promoción cultural en una sociedad democrática debe limitarse a canalizar recursos económicos a instituciones dirigidas por consejos con suficiente independencia y legitimidad social para garantizar una representación plural.

En las sociedades democráticas avanzadas ha sido posible lograr una relativa independencia de las instituciones culturales por el alto nivel de profesionalización, la estabilidad laboral, y los códigos éticos que rigen el Estado y lo someten al escrutinio de la población y los medios de comunicación. Son sociedades donde predomina una cultura cívica de respeto a la independencia de la actividad cultural; pero incluso en esas sociedades se producen fuertes tensiones cuando surgen gobiernos con énfasis en proyectos ideológicos unificadores.

En sociedades como la dominicana, con democracias precarias y cargadas de elementos autoritarios, es más negativo que positivo que el Estado asuma directamente la dirección de las instituciones y eventos culturales.

Ese Estado, con abundancia de corrupción y clientelismo, y una burocracia de baja profesionalización, extiende al mundo de la cultura sus prácticas manipuladoras y carentes de creatividad.

Cuando el Estado controla directamente la producción cultural, se golpea generalmente la independencia del artista, y ellos se ven compelidos a enfilarse con los políticos para asegurar su supervivencia.

En estos días es tiempo de la Feria del Libro. Diversas instituciones estatales despliegan los pabellones más costosos donde no exhiben libros, sino folletos o memorias.

En vez de gastar tanto dinero en andamiajes, esas instituciones podrían editar cada año un par de libros importantes de la literatura dominicana y venderlos a costo de producción. Así ganaría el público, y las instituciones estatales invertirían dinero para fomentar la cultura de la lectura, real objetivo de una feria del libro. Podrían también organizar concursos de ensayos y regalar a las escuelas ganadoras una cantidad de libros para sus bibliotecas.

En fin, hay muchas actividades dirigidas a fomentar la lectura que las instituciones estatales podrían realizar, en vez de gastar tanto dinero en montaje de pabellones que serán derrumbados en dos semanas, dejando la Plaza de la Cultura sucia y destartalada.

ADP, Diputados y Ligia Amada Melo, cuestionan "casetas lujosas"
en la Feria del Libro


 Diputados critican inversión en pabellón de Educación

Los diputados Leivin Guerrero y Josefa Castillo lanzaron este martes duras críticas al gasto incurrido por el Ministerio de Educación en el pabellón construido en la Feria del Libro, cuyo costo sobrepasa los RD$18 millones.

Leivin Guerrero  afirmó que la acción constituye una "orgía al despilfarro" y una bofetada al sentido común, por lo que el asunto debe ser investigado.

Dijo que ese monto, el Ministerio de Educación pudo haberlo invertido en uniformes y zapatos para más de 8 mil niños.

De su lado, Josefa Castillo, quien preside la Comisión de Educación del órgano legislativo, expresó que el Educación demuestra que no prioriza el gasto y abogó por la supervisión de las partidas invertidas en la construcción de aulas, ya que a su juicio se hace sin planificación.

Ligia Amada Melo critica el uso de "casetas lujosas" en la Feria del Libro
SANTO DOMINGO. La ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Ligia Amada Melo, consideró ayer que el gasto en sentido general en el montaje de pabellones en la Feria del Libro está desbordado, y favoreció la creación de un modelo común de exhibidores para todos los participantes.

"Yo estoy de acuerdo con los invitados internacionales que traen, especialistas de alto nivel... lo que no estoy de acuerdo es con las casetas lujosas, grandes, que creo que se ve al fin y al cabo como una competencia, y desgraciadamente los premios se los ganan anualmente, no las (instituciones) que dan más contenidos, sino las que tienen más vistosidad", opinó la funcionaria, entrevistada a propósito de la inversión de RD$18.5 millones que hizo el Ministerio de Educación en su pabellón para esta versión de la Feria.

La ministra consideró como "una distorsión total", el que se premie a las instituciones más por la suntuosidad de sus pabellones, que por el contenido que presenten al público durante el desarrollo del evento. "Esa es mi crítica en sentido general al evento", recalcó la funcionaria.

La ADP se une a críticas

La Asociación de Profesores Dominicanos (ADP) también se unió a las instituciones que han cuestionado el gasto de Educación en la Feria, argumentando que no se justifica una inversión de esa magnitud para un evento de tan sólo dos semanas de duración.

"Nosotros creemos que la sociedad ha opinado, y ha cuestionado esta inversión, y yo creo que el Ministerio debe poner el oído en el corazón de la sociedad y para el próximo año hacer algo menos cuantioso, más modesto, un stand que no desborde las expectativas", dijo Eduardo Hidalgo, presidente del gremio.

En tanto que el ministro de Educación, Carlos Amarante Baret, reiteró ayer que "es receptivo a las críticas, y a las observaciones que se nos han hecho", y dijo que las "vamos a tomar y la vamos a ponderar debidamente para la próxima feria".

Lo que incluye

Este año, la temática de la Feria es la educación, pero ha resaltado más el monumental pabellón del Ministerio, que consiste en una réplica de su sede en tamaño 16 metros de ancho por 18 de largo. El conjunto por el que Educación contrató RD$18.5 millones, incluye también una versión del Palacio de Bellas Artes de 14x16 metros, un aula inicial de 5 X11 y una cocina escolar, de 8x13 metros.





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