Vistas de página en total

lunes, 21 de junio de 2021

Adolfo Nadal Walcot: ¡Proclama insular caribeña, para larga vida de un cimarrón estético!

 Adolfo Nadal Walcot: ¡Proclama insular caribeña, para larga vida de un cimarrón estético!

 Escrito por Carlos Francisco -Cucho- Elías.

 " Yo no voy a morirme. Salgo
ahora, en este día lleno de volcanes
hacia la multitud, hacia la vida. "...

                        Pablo Neruda. / Voy a Vivir del Canto General-1949
" No duerme el árbol de mis juegos.
En su prudencia se establece faro vegetal,
que en la oscuridad vigila "...

           ( Norberto James / Árbol de mis juegos del Libro Vivir-1981.).


1 / DE QUÉ VAS. ADOLFO RAY NADAL WALCOTT SIGILOSO CIMARRON ESTETICO MULTI INSULAR Y GRIOT. ¿POR FIN DE QUE VAS?

De qué vas Cocolo del alma y fuelles escondidos, de qué vas hermano de aventuras inenarrables, cabalgando en el mejor humor de los siglos y la bruma, de qué vas cocolo intrépido, con sabor insular en un apetito de isla sobre isla, que nadie te quita.

Eres el auténtico Cimarrón estético, Griot Deli, pocos lo han descubierto.

 Tus textos e imágenes hacen esa lirica función, no tan naif como se podría pensar, es probable que no sea posible captar el famoso odio a la corona, pero si una cierta distancia a la mentalidad colonial, que nunca aceptamos en nuestro amado Ghettos de Miramar.

 ¿Alguien quiere negarlo? No hay problemas, dígale Míster Nadal Walcot, que aquí lo esperaremos, entre Miramar y las sabanas de cañaverales, esas verdes hojas de sierras en los bordes de clorofila.

Eran cañas como banderas de un paisaje, que llevamos tatuado en el alma, y que usted Míster Nadal Walcot, con excelente y grafica locura poética, ha tatuado en muchas paredes de Republica Dominicana.
Pero y usted señor Walcot de qué va, pero por Dios de qué va este Cocolo insigne de altas confesiones de viajes poliglotas, descubridor de puertos desconocidos, con la temible arma de marfil afilada,  instalada en esa carcajada mortal de simpatía por necesidad y otras volutas azules.
¿Dónde quedó nuestra Arcadia en ese Miramar entre Zayas Bazán y los Basas, Enrique Rijo y calle Sánchez, dónde Míster Walcot?

Presidente Jiménez y su polvareda y la silente bicicleta, es Belkis, que deslizaba al padre de Luis Moneró más campante que J. Walker.

Implantados los Dunker siguen firmes, de hierro colado, defendiendo el fuerte, hasta las próximas tormentas de amasijos de concretos y vecinos desconocidos.

Oh Míster  Nadal Walcot: el valor de nuestra Arcadia, aquella de frutos Berry y los árboles de ponseré, aquel manzano verde amarillo que poblaban nuestros amplios patios de Miramar venidos por la mar desde Saint Martin / Sint Maarten. Anguilla o Tórtola, Saint Kidd. Monserrat. Saint Thomas. Aruba. San Cristóbal y Nieves. San Vicente las granadinas. Santa Lucia, otros le conocerían como  jujube (*)...

 Recordamos como aquella vez nos trajo todos esos almibarados   abuelos y locomotoras, de repente sacó una larga espada líquida de guavaberry , metal oscuro y denso y mirando a Ana Tomé, sin inmutarse, declaró el Centro Cultura Hispánico tierra conquistada, pero cuidado, que pudo ser al servicio de otro reino, el de la reina de Inglaterra (Remember Gibraltar Walcot, Remember)
Míster Nadal Walcot, recuérdelo bien, aquella noche hicimos el juramento: La mejor nostalgia será esa alegría del presente que impulsa unas terribles ganas de vivir, para hacer estallar el mundo en sus mejores zonas del corazón. Por favor recuérdelo bien, no falte a ese juramento, Ana Gallo nos miraba con ojos oscuros y claro, con un alucine flipón y flipante que tiempos Ray, que tiempos Ray.

  2 / EL MITO DOMINGUEZ CHARRO: MISTER NADAL WALCOTT, CUENTELE USTED, LAS MENTIRAS ESCONDIDAS, CUENTELES.

Ray, no te miro como el viejo negro del puerto de Domínguez Charro. Ray no eres ese, sumiso, eres el luchador sonriente de siempre, no te miro con una pipa y una maldita soledad entre brumas, aquel cansancio del alma con lirismo esbozado por el poeta en su inocencia ideológica, pero con una mirada humana sobre un pobre sujeto de puerto, que dormita entre la mar y sus vicios de olas impertinentes, nácar y geométricos espejos de sal.

No te veo así Adolfo Ray Nadal Walcot. Porque detrás de tan celebrados versos, ad nauseam, está tu anti retrato, Ray: habla con tu fuerza de hombre entendido de tu tiempo, aguantando como un boxeador bailarín, los candelazos de la historia, qué coño buscaría en el África, aquella África cuyo retorno lo ofrecía el  Ku Klux Klan  (KKK)   y que el Garveyismo vendía por tu San Pedro de Macorís, tu Mosquito y Sol, nuestro Mosquito y Sol. Mitos para encubrir mentiras.

Pero no Ray Nadal Walcot, pero no Adolfo Nadal Walcot, o como diría desde algún páramo cielo cercano, la inolvidable Margot Paradas: " Ay no que va ", dícese, imposible, no te vemos en estos versos ingenuos, pero digno de reflexionar en otra clave del cimarronaje estético, tu cimarronaje estético:
“Viejo Negro del puerto / retorna en el espíritu / a tu selva sagrada / Emborráchate en la leva piragua imaginaria / de tu inconsciente mártir, - y llora inconsolable- / que en esta noche lánguida / sólo un millón de estrellas verán correr tus lágrimas /...

Cuando el poeta se compadecía no pensaba en ti, ese no es tu retrato y para buen entendedor y mejor lector, se trataba de otro contexto, en aquel donde unos vivos mercaderes, ante el asedio de los linchamientos en el
 Sur en América Del Norte, vendían " títulos de propiedad " a seres en pánico, luchando por su vida, títulos falsos porque las tierras no existían.

La leyenda poética, así ha quedado y el estribillo se hizo canción:
 “Insúflate en la nada, / penetra los abismos insondables, / fija la indescriptible quietud de tu mirada / y acorta la jornada redentora / de tu retorno al África / "


Cuéntele usted mismo Nadal Walcot, cuénteles, que, en la diversidad del África, madre patria despedaza por la trata negrera y sus largos confines de sangre y galeras, andamos como los perros en la fiesta de los anos, sabemos que el gran destierro nos une en una memoria de dolor, que no debe ser obstáculo, para trascender y mostrar, por ejemplo: ese talento suyo Adolfo Nadal Walcot.


Aquel imaginario, con todo respeto y contexto de Domínguez Charro, negaba a los secuestrados de sus tierras el derecho de construir nueva donde habían llegado. El mito del retorno al África, tiene muchas mentiras detrás, tratado en este país como un " pequeño folk petromacorisano ", pues no, y usted lo sabe Míster Nadal Walcot...


Lo que sucede, cuéntelo usted señor-míster Nadal Walcot:
Nuestra lógica de cocolos indelebles nos lleva a una flema de madre y padre en un tiempo de racionalidad, donde la miseria era tomada con la filosofía de que el futuro se construye no se espera, la nuestra claro, donde el sacrificio personal inherente a toda gestión, evita el paternalismo y la queja mientras viene el tiempo, cuéntelo usted Nadal Walcot, cuéntelo.


Integrados a esta tierra, a este caos fabuloso y RDiano, nos hemos ganado esta tierra que ningún nacionalismo financiado, terrorista de gentilicios y armonía multiétnica, podrá arrebatarnos, porque todo lo vivido míster Walcot es tiempo ganado, gozado y sufrido meditado en todo caso.


3 / CUANDO TU LOCA LOCOMOTORA ES UNA FIESTA TROPICAL, MISTER NADAL WALCOTT Y NO PARA, NO PARA!!...

 

En los vagones de la locomotora el 7 de Santa Fe, Gregorio Elías hace nubes de vapor entre sus sueños, la fiesta de nuestro Cimarrón estético, ha comenzado. Se puso cachondón míster Nadal Walcot. Guayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy.
Ohhh Sotavento y Barlovento. Música de acero metileno.

Y entonces, viene la sonrisa de hombre que no envejece, mito exterior que pretende no mirar la aspiración del alma y necear con la piel. Pero que siga la música, porque en la pintura de Walcot, África sigue viva y esos trazos de plumilla hablan del éxodo de Zaire y son más que una preocupada canción de unidad africana de Bob Marley.

La Locomotora sigue a millón: Alberto Byas saluda a Marino (Maximiliano Gómez) Heriberto Penn dirige su banda infantil.

Primo el Guloya da un salto y René del Risco sonríe desde la Aurora. Carlos Ramos trombonea como elefante ebrio sin atril.

Que siga la música y con ellas los versos obsesivos del poeta que en la distancia se integra al convivio con la sentencia profética: “Me niego a negarme/desasociándome de este mortal/ que exhibe sus flaquezas/” Norberto James…

De qué va Ray Adolfo Nadal Walcot, este Cimarrón estético, de pinturas difíciles, retratos de cuerpos en posturas insospechadas, rollo de papel debajo del brazo y esa cólera terrible, míster Walcot en aquel delirio insular, cuando te cierran tus propias fronteras y tienes que abrir otras fronteras que no te son propia.

 ¿De qué vas hermano?

Sotavento o Barlovento, islas y anunciadores de carnavales eternos, que siga este calipso nuevo entre hispano y cocolo vía Andalucía, el mejor lugar para entrar, con flamenco de bulerías interminables que no pare, porque anuncia esa visión de futuro retenido: que la humanidad que viene será ecuménica y diversa o no será. Que no pare la locomotora y sus humos de colores (CFE).

 

(*): En los últimos tiempos algunos reportajes de diarios dominicanos nos han traído la especie de que el ponseré ha sido traído al país por taiwaneses. No tengo elementos de prueba para rebatir esos dos reportajes: uno del Caribe en el 2003 publicado el 8 de enero. Otro en el Listín Diario, publicado el 20 de mayo del 2008. En cambio, muchos crecimos sabiendo que la fruta había venido del Caribe menor.




sábado, 12 de junio de 2021

Contra el olvido: Nadal Walcot

 Contra el olvido: Nadal Walcot

Escrito por Dagoberto Tejeda Ortiz

Santo Domingo, sábado 20 de junio, 2021.- La apertura de los puertos por parte del Congreso Nacional a partir del 1867, transformó a “Mosquitisol”, un poblado de pescadores, que bautizaron posteriormente como San Pedro de Macorís,  en un centro importante para la comercialización de cocos, plátanos, tabaco y pescado con la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

Para aprovechar este mercado, algunos emprendedores en trapiches comenzaron a producir azúcar en pequeña escala para el consumo de este mercado capitalino.  Esta situación se transformó con la llegada de Juan Amechasurra, un comerciante cubano especializado en la producción azucarera, el cual trajo cañas cubanas y para procesarlas fundó, en1876,  el Ingenio Angelina, en la margen oriental del río Higuamo.

La demanda del mercado internacional y los excelentes resultados de este Ingenio, contribuyó a la fundación del Ingenio Cristóbal Colón, el Ingenio Santa Fe, el Ingenio Puerto Rico, el Ingenio Quisqueya, el Ingenio Consuelo, entre otros, convirtiendo a San Pedro de Macorís económicamente en el centro productor de azúcar más importante del país.  Esta prospera industria azucarera, expresión de progreso y desarrollo fue responsable del auge de “la danza de los millones”, transformando a San Pedro de Macorís y dinamizando la economía nacional.

Los bajos salarios, la negación de subirlo, los altos niveles de explotación y las pésimas condiciones para vivir en los ingenios, ahuyentaron a los trabajadores dominicanos para el corte y proceso de la producción azucarera, lo que obligó a los propietarios a traer trabajadores de la caña de otros lugares.  Apelaron a la traída de haitianos y obreros de las islas inglesas, donde la tecnología había dejado el efecto de un gran desempleo  Llegaron a San Pedro de Macorís, trabajadores de St. Kits, Antigua, Tórtola, etc., los cuales fueron recibidos hostilmente y despectivamente, bautizándolos de “cocolos”.  Esta industria azucarera fascinó al imperialismo, apoderándose de ella, aunque surgieron los gavilleros, campesinos en lucha, con respuestas contestatarias.

 

El  desarrollo de San Pedro de Macorís, el surgimiento de la “danza de los millones”, se produjo por el sudor, la sangre y la generosidad de estos “cocolos”, que ofrendaron sus vidas e enriquecieron a la cultura petromacorisana con su música, su gastronomía, su folklore, su orgullo de pertenencia y su identidad.

De la isla de Anegada, llegó a San Pedro de Macorís, Ashton A. Nadal, lleno de sueños y de ilusiones, quien despertó un día fascinado por la belleza de Mary Jones, una hermosa negra dominicana, descendiente de San Martin.  De ese romance, el 30 de abril de 1945, nació en el Ingenio Consuelo, Adolfo Nadal Walcot.
 
Todavía con pantalones cortos, Nadal vivía fascinado por las locomotoras del Ingenio,  mientras comenzaba a elaborar bocetos imprecisos de las mismas, entró como ayudante de su tío al taller de reparaciones de locomotoras, pasando luego a desempeñarse como guardafrenos. Ashton, su padre, era una artista de la sastrería.  Un árabe lo descubrió y del Ingenio Consuelo se lo llevó con la familia para Barahona.  Allí, Nadal, que había vivido en las entrañas del Ingenio, en el Batey Central,  sufrió la explotación cotidiana y asumir conciencia de una azúcar amarga y salobre..

 

Con la eliminación de la dictadura trujillista, Nadal fue a vivir a la ciudad de Santo Domingo.  Allí, se integró como militante al Movimiento Popular Dominicano (MPD), partido revolucionario, donde se reencontró con Maximiliano Gómez, el Moreno, un obrero de San Pedro de Macorís, el líder más fascinante de la izquierda dominicana y con Monchín Pineda, líder también del MPD, ambos oriundos del Ingenio Consuelo.

En abril del 65, Nadal tomó el fusil y estaba en las trincheras de la dignidad, defendiendo la soberanía nacional, enfrentando a los interventores norteamericanos, que mancillaban la Patria.  En los funestos años de la dictadura ilustrada Balaguerista, cayó preso y logró su liberación cuando se produjo el canje de prisioneros políticos por el agregado militar gringo.  Nadal, fue a México y de ahí pasó a Holanda por un periodo de diez años de exilio.  En Holanda se reencontró con sus ancestros, la locomotora, los rieles, el Ingenio, los tambores, la religión, la música y las danzas, eternizando con su pintura naif a sus cocolos, sus sueños, lamentos, rebeldías, luchas y esperanzas.


A su regreso al país, a su Ingenio Consuelo, en 1978, Nadal se dedicó a difundir la cultura cocola, clandestinizada y desvalorizada, con una dimensión pictórica original, convirtiéndose en el pintor más trascendente de la cultura cocola en nuestro país.

 

Nadal, cocolo al fin, ha sido un rebelde, un cimarrón, que asumió conciencia de sus esencias expresado  a través de su arte maíz, de sus ancestros africanos, de su identidad cocola, de su negritud, enarbolando las banderas de su orgullo, de su dignidad y de su identidad,  está solo, abandonado, languideciendo en San Pedro de Macorís, acompañado de sus familiares, amigos., su dignidad y sus recuerdos.

Por irresponsabilidad, por prejuicios, por negligencia, por la falta de visión de los responsables de la cultura popular del país, se nos va poco a poco y se lleva su arte y su creatividad, por no haberle proporcionado ni siquiera la posibilidad de que convirtiera su vivienda, que nunca ha tenido, en un taller popular del arte cocolo.



Hoy, cuando identificarse como cocolo es un orgullo, Nadal no ha transigido.  Repite con el poeta Norberto  James:
                                                            “Me niego a negar este rostro
                                                              que como bandera enarbolo
                                                              esta voz que proyecto
                                                              estos  gestos que encarno
                                                              estas raíces por la que me nutro
                                                              y soy”.

Nadal, amigo del alma, pintor  de nostalgias,  creador de leyendas, símbolo cocolo,  patrimonio nacional,  cimarrón de luces, hacedor de esperanzas, constructor de utopías, bandera de rebeldía y  testimonio de libertad, te saludo con admiración, rabia  y tristeza, lleno de recuerdos, sonrisas y nostalgia.
 














.